El primer año pasa volando
Todavía tiene carita de bebé. Pero el tiempo no espera.
Parece que fue ayer cuando lo sostenías por primera vez entre tus brazos.
Y, sin embargo, ya ha pasado casi un año.
Un año de noches que parecían interminables, de pequeños grandes logros, de abrazos que lo arreglaban todo y de momentos que habrías querido detener para disfrutarlos un poquito más.
Ahora llega su primer cumpleaños.
Quizá ya se mantiene sentado, gatea a toda velocidad o intenta dar sus primeros pasos. Quizá tiene una sonrisa que ilumina cualquier habitación y una personalidad que empieza a asomar en cada gesto.
Está creciendo. Y esta versión tan pequeñita de él no volverá.
Por eso, su primer cumpleaños merece algo más que una fotografía junto a una tarta. Merece un recuerdo que, dentro de unos años, te permita volver a este instante y recordar cómo era cuando todavía cabía tan perfectamente entre tus brazos.
Una sesión de fotos de primer cumpleaños es una forma de conservar sus expresiones, sus descubrimientos y esos pequeños detalles que cambian casi sin darte cuenta.